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sábado, 28 de julio de 2012

COMPETENCIAS Y e-ACTIVIDADES


En cualquier iniciativa formativa -tanto presencial como virtual- además de establecer unos objetivos de aprendizaje realistas, coherentes y bien redactados, es imprescindible desglosarlos por competencias.

Un concepto cuya definición varía según la perspectiva desde la que se aborde. Un término que se asocia con “Ser capaz de...” o “Saber hacer...”. Si lo expresamos en términos empresariales, el conocimiento teórico sería el KNOW mientras que la competencia se correspondería con el KNOW HOW.

El desarrollo  competencias es un factor clave en la mejora del desempeño profesional. Aumentan el rendimiento y la eficiencia de los empleados y por tanto, optimizan el uso del tiempo y la productividad alcanzada.

Un aspecto a tener muy cuenta por quienes proveen formación on-line, puesto que el e-learning, y siguiendo el camino  trazado por la U.E. en la Estrategia de Lisboa, es un instrumento esencial en el Aprendizaje Permanente y la Formación Continua de los empleados (Lifelong Learning, LLL).

Las competencias también son vistas como un puente entre las habilidades manuales y las capacidades intelectivas. Un concepto amplio y flexible -como puede verse en la figura 1- que admite muchas clasificaciones o taxonomías.


No obstante, de manera general se considera que dichas competencias no deben limitarse al individuo sino que tendrían que ir asociadas a la comunicación -social, familiar y profesional- y a la manera en que dicho sujeto se relaciona -o trabaja- con quienes forman parte de su entorno.
Y así las denominadas competencias laborales van un poco más allá del know how e involucran la autonomía, la adaptación al entorno y la transferencia del acervo personal.

La definición de estas competencias laborales plantea un desafío a la Educación ya que muchas de ellas aún no han aparecido. Y cuando surgen el ritmo de crecimiento es tan rápido que en menos tiempo del necesario para diseñar modelos formativos que las desarrollen ya se han consolidado como un requisito imprescindible en todo C.V.
Esto ya ocurrió con las competencias TIC, que hace no más de una década eran un complemento que mejoraba la empleabilidad del individuo. Y que sin embargo, ahora no son un valor añadido sino un requisito sine qua non para la mayoría de los trabajos disponibles.

Y otro grupo de competencias que se han vuelto indispensables son las competencias comunicativas. El trabajo en equipos multidisciplinares y pluriculturales obliga a aprender a ser tolerante y a buscar nuevas formas de comunicar aquello que se desea transmitir.
Y en el desarrollo de ambos ámbitos, la formación e-Learning es la modalidad educativa más apta.


Una educación que deberá dirigirse no sólo a la inteligencia cognitiva sino también a la inteligencia emocional y a la inteligencia social del estudiante para asegurar el éxito de la iniciativa.
El aprendizaje se refuerza cuando el proceso se sustenta en el trípode “pensar-actuar-pensar”. Esto es, reflexionar antes de pasar a la acción y analizar después de manera crítica y reflexiva cómo se ha actuado para corregir los errores cometidos.
En este contexto, la creatividad, la innovación, la  proactividad y la acción espontánea y reflexiva son los elementos que deben combinarse en la acción formativa para conseguir un desarrollo efectivo de las competencias establecidas en el Plan de Acción Tutorial.

Unas competencias que serán tanto más importantes cuanto mayor sea la complejidad de la integración disciplinar del proceso. Una integración que evoluciona desde la multidisciplinariedad hacia la transdisciplinariedad en la que ya no hay límites entre disciplinas diferentes.
Una tarea con dimensión global que sólo puede abordarse mediante el trabajo en equipo eficiente y bien organizado. Y para que esto pueda llevarse a cabo es necesario no sólo adquirir conocimiento sino también ser capaz de transferirlo y construirlo colaborativamente. Es decir, hay que desarrollar competencias educativas.


Un desarrollo competencial que se evaluará mediante un seguimiento formativo integral e interdisciplinar en el que junto con la valoración de la consecución del objetivo o logro de aprendizaje, se determinará cómo se ha trabajado para alcanzarlo (compromiso con el equipo, iniciativa, habilidad analítica, organización personal y temporal).

Un proceso evaluador que empieza con un diagnóstico previo de necesidades formativas y puntos fuertes del estudiante; continúa con el seguimiento formativo comentado antes y se cierra con una evaluación sumativa. Evaluación que no se dirige a “calificar” sino que se concentra en la retroalimentación. Un feedback cualitativo personalizado en el que se oriente al alumno para que supere sus debilidades y mejore su autogestión del aprendizaje.

Evaluación centrada en el estudiante que además será multiagente, ya que en ella se combinarán la autoevaluación (el alumno es crítico hacia su trabajo), la coevaluación (los miembros del equipo valoran su rendimiento, organización y nivel de compromiso) y la heteroevaluación (los e-tutores evalúan el grado de cumplimiento y el desarrollo de competencias).

Una evaluación cuyo objetivo final no es el control sino la mejora continua. Descubrir puntos débiles o errores cuya resolución permitirá ofrecer una formación de mayor calidad.

Conocida la importancia de las competencias y establecidos los mecanismos para su evaluación, es el momento de describir cómo pueden diseñarse programas didácticos basados en competencias.

El diseño formativo por competencias se basa en la teoría de los Cuatro Pilares de Delors que enlaza con los nuevos movimientos pedagógicos en los que se pretende desarrollar la creatividad y el pensamiento divergente de los alumnos. Un proceso que tiene lugar en un entorno de libertad y autogestión, mediante un método mayéutico en el que el docente se convierte en un guía o mentor cuya función es orientar al alumno para que descubra sus talentos internos y desarrolle todo su potencial. Y una vez alcanzado su potencial, que aprenda a fijarse nuevos límites que le hagan superar esas fronteras antes vistas como inalcanzables.

Un procedimiento de desarrollo personal que se apoya en cuatro principios formulados como competencias (Ser capaz de..., Aprender a...) cuya progresión se refleja en la figura 4:

  • Aprender a conocer (Sabiduría o Adquisición de conocimiento) El estudiante descubre cómo aprender de sí mismo y de la información exterior. Adquiere un dominio de los instrumentos del conocimiento más que del saber en sí. Y refuerza su memoria y su imaginación desarrollando el pensamiento libre, creativo e innovador.
  • Aprender a hacer (Habilidades prácticas y Desarrollo aptitudinal): El conocimiento que no se aplica de nada sirve como ya nos recordaba Platón: “El que aprende y aprende y no practica lo que aprende, es como el que ara y ara y nunca siembra”
  • Aprender a estar/convivir (Actitud ante sus acciones y frente a los demás): El aprendizaje no es un proceso individual que el estudiante realiza aislado. Es un proceso cooperativo, una construcción conjunta del conocimiento basada en el intercambio justo y honesto. El trabajo en equipo -y aprender a desarrollar tolerancia, comprensión y actitud autocrítica- es pieza clave para el éxito. Una cooperación que no se limita al ámbito académico-profesional sino que se extiende al entorno social o cultural.
  • Aprender a ser (Desarrollo integral de la persona): Abarca todo lo que es un ser humano y todos los papeles que desempeña tanto en su contexto íntimo como social. Se inculca una actitud crítica constructiva y reflexiva que permita al individuo conocerse a sí mismo. Y conseguid esto, que después facilite la proyección social  de ese auténtico yo.

Un modelo pedagógico por competencias cuyo método crítico de cuestionamiento permanente es la mejor alternativa para abordar los retos de la educación en una época caracterizada por:

  • la rapidez y magnitud de los cambios (tanto en contenido como en medios),
  • el carácter multidisciplinar del conocimiento,  
  • la necesidad de trabajar con una cantidad inmensa de información que deberá clasificarse,
  • las exigencias de desarrollar múltiples habilidades y una capacidad inmediata de adaptación a nuevos entornos multivariables,
  • prestar atención a la diversidad de perfiles y de estilos de aprendizaje, y por
  • la influencia de la tecnología (y sus avances) como vehículo de transmisión del conocimiento.

Un modelo cuyo contexto se muestra en la figura 5.


Una vez caracterizados los principios del modelo pedagógico, ¿cómo definir un currículo formativo enfocado hacia el desarrollo competencial?

En primer lugar hay que identificar las competencias educativas asociadas a los objetivos de aprendizaje. Unas competencias educativas que pueden clasificarse en 3 grandes grupos: Básicas, Genéricas (o Transferibles) y Específicas (o Técnicas)

1. Competencias Básicas: Están asociadas a los comportamientos y niveles fundamentales (o basales) de conocimiento que debería tener todo individuo. Sus principales características pueden verse en la figura 6.



Unas competencias que se integran en los itinerarios formativos básicos de nuestro sistema de educación obligatoria según se muestra en la figura 7.



Ocho competencias básicas de referencia establecidas por la U.E. que han sido traspuestas a nuestra normativa nacional en los RD que aparecen en la figura 8:


2. Competencias Genéricas o Transferibles: Caracterizan comportamientos y actitudes relacionadas con la comunicación o las exigencias profesionales (tanto prácticas como teóricas) del puesto considerado o del contexto laboral en el que se desempeña la actividad. Habitualmente se clasifican en 3 grupos: Instrumentales, Interpersonales y Sistémicas.

2.1. Instrumentales: A su vez pueden dividirse en: Metodológicas, cognoscitivas, tecnológicas y lingüísticas.

2.2. Interpersonales: Mejoran los procesos de interacción social y comunicación.

2.3. Sistémicas: Permiten al individuo ver cómo las partes de un todo se relacionan y se agrupan, combinando Conocimiento, comprensión y sensibilidad.


Una lista personal con las principales competencias genéricas identificadas en cada uno de los grupos anteriores puede consultarse en este documento enlazado.

3. Competencias técnicas o específicas: En este último grupo se sitúan aquellas competencias relacionadas con conocimientos o habilidades de carácter científico-técnico específicas de una determinada función o titulación académica. Son imprescindibles para el desempeño de dicha función/profesión y cohesionan el programa formativo concreto.


B. Identificadas la competencias, se pasa a desarrollar una formulación y estructuración correcta de las mismas. Y hecho esto se construyen los Árboles de Competencias.
Partiendo de una Macrocompetencia se desglosa en competencias y a éstas se les asocian los logros y sus correspondientes indicadores de evaluación de cumplimiento.

Así se desarrolla un modelo basado en competencias que no sólo es aplicable al alumno, sino que también abarca la actuación el docente. De hecho, las principales competencias que debe desarrollar un docente para convertirse en un tutor on-line  que cumpla correctamente con sus funciones de motivador y e-moderador en proyectos formativos e-learning han sido definidas por la UNESCO tal y como puede verse en la figura 9.




Unas competencias que se han adaptado en un decálogo básico que facilite la adaptación de los docentes al uso de las TIC en sus aulas:



Profesores que serán auténticos docentes 2.0 como se muestra en la figura 11.





Después de haber definido los modelos educativos por competencias pasaremos a hablar de las herramientas que permiten desarrollarlas: las e-actividades:

  • Una e-actividad puede definirse como una acción que los estudiantes llevan a cabo en completa relación con los contenidos e informaciones que les han sido ofrecidos.Y siempre que dicha tarea se desarrolle o se transfiera a través de Internet.

  • Se caracterizan por ser interactivas y dinámicas y por involucrar a un grupo de estudiantes y no sólo a un individuo.
  • Mediante ellas se consigue que el aprendizaje sea un proceso constructivo y activo, y no un mero procedimiento memorístico.

Estas e-actividades además de estimular la motivación del alumno, favorecer su sociabilidad y la involucración en el aprendizaje cooperativo también son útiles para:

  • Clarificar los contenidos de la unidad didáctica.
  • Profundizar en la materia estudiada
  • Mejorar la capacidad de organización individual.
  • Permitir la aplicación de lo aprendido al entorno social o laboral del alumno.
  • y por supuesto, facilitan el desarrollo de las competencias educativas haciendo posible que el alumnado Aprenda a aprender.

Unas e-actividades que han de ser Pertinentes, Significativas, Concretas y Útiles.
Y unas e-actividades que no se colocan al azar en las unidades didácticas de los programas e-Learning. Estas tareas, elementos imprescindibles para la consecución de los objetivos de aprendizaje, se distribuyen en secuencias de dificultad progresiva siguiendo alguno de los modelos de diseño propuestos como el Modelo de 5 pasos de Gilly Salmon cuyas características y escala de complejidad y factores implicados puede verse en la figura 13.


Las e-actividades pueden clasificarse en 8 categorías siguiendo la taxonomía de Bloom y se han definido hasta 15 tipos de ellas según su finalidad o dinámica de trabajo. Ahora bien, para seleccionar qué e-actividades son más adecuadas para nuestro proyecto formativo en particular hay que tener en cuenta varios criterios:

  • Considerar cuáles son las tareas más habituales que se desarrollan en el campo científico, técnico o artístico en el que se enmarca la iniciativa
  • Tener en cuenta los estilos de aprendizaje y los perfiles de los estudiantes (presentes y futuros) tanto en nivel de conocimientos, como en habilidades tecnológicas y en desarrollo profesional.
  • Profundizar en el conjunto de capacidades y competencias que se trata de desarrollar en el alumnado.
  • Equilibrar el esfuerzo realizado por el alumno y el aprendizaje conseguido.
  • Valorar el efecto motivador de las mismas y el carácter interactivo y cooperativo de las dinámicas de trabajo establecidas.
  • Disponer de instrumentos para una evaluación sencilla, completa y adecuada a la finalidad de la tarea.
  • Pensar en las características técnicas de la conexión y del equipo informático disponible.

Y sobre todo, escoger una combinación de tareas virtuales en la que haya diversidad de metodologías y variedad de planteamientos tanto en las e-actividades personales como en las sociales. Y esto no será difícil de conseguir si se tienen en cuenta las características de las  cinco e-actividades presentadas en la figura 14.
Si haces clic en la ilustración representativa de cada categoría, descubrirás un retrato de sus principales rasgos distintivos. Disfrútalo.





Muchas gracias,

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